martes, 24 de febrero de 2009

buscando quien me quiera

El estar en paro es lo que tiene. Te levantas dia a dia con intenciones de salir a comerte el mundo y buscar volver a formar parte del mundo.
Afeitarse dejo de ser una obligacion para ser ahora un arma con la que mostrarse pulcro (algun dia me gustaria entender que tiene el mundo laboral contra los barbudos).
Mientras desayunas revisas el correo con la esperanza de que alguna empresa de las cientos a las que has enviado un curriculum se haya fijado en ti, pero nada.
Da igual, te ajustas la corbata y revisas el pequeño planning de lugares a visitar como quien desenfunda su arma mientras elige a su presa.
Caminas mintiendote de que caminar es sano y te vendra bien para tu maltrecha salud. Ironicamente, castigas tu salud mental al mirar a la gente que a tu alrededor tiene una vida con responsabilidades mientras te preguntas porque carajo te toco a ti formar parte de ese casi 20% de desempleados.
Casi llegando al primer destino, te miras en una vidriera procurando que la imagen que te devuelve el reflejo sea agradable. Entras al hotel pensando en un improvisado speech que sea fuerte, conciso, que demuestre que no solo ofreces un trabajador sino que estas ofreciendo todo un hidalgo caballero, pero al llegar al mostrador y soltar una breve verborrea la realidad te da un cross de derecha directo a tu orgullo.
Resignado, dejas un curriculum que sabes terminara, con suerte, en la bandeja del director a la espera de que en un futuro sea utlizado como papel reciclado.
Caminas toda la ciudad repitiendo una decena de veces la misma escena,y obviamente, recibiendo decenas de veces una poco amable caricia de parte de la realidad. El trabajo esta siendo escaso.
Vuelves a casa y te reciben tus mascotas con una avalancha de mimos carentes de interes. Dos felinas colas herguidas se enredan en tus piernas a muestra de alegria por tu presencia.
Te sacas el disfraz que tanto agrada a esta sociedad, y te pones ropa mas acorde a los tiempos que estas viviendo, un chandal mugroso y una camiseta arapienta.
Abres una heladera que pide a gritos que llegue el dia de cobro del segundo mes de paro, coges algo de comer para llevarte a la boca algo que no tienes ni ganas de comer, dejando que la inercia de las costumbres te alimente.
Revisas nuevamente el correo a ver si el haberte inmiscuido en las entrañas de la ciudad ha dado algun fruto, pero nada, en tu correo tan solo hay ofertas para alargarte el pene, venta de rolex falsos, increibles ofertas de viagra y una pobre chica sobrina de algun ministro ruandes con una fortuna bloqueada pidiendo tu colaboracion.
La radio te acompaña hasta que Morfeo decida hacerce presente. Parece que esta noche, Morfeo se ha ido de fiesta por ahi olvidandose de sus obligaciones. Vaya irresponsable!.
El aburrimiento te lleva a la cama y como todas las noches, buscas en tu cabeza el boton que apague tus pensamientos, como siempre, no lo encontras.
En la calle se escucha el sonido del roce de una escoba, señal de que otro dia ha comenzado para el mundo activo, y tu dia aun sin terminar...
En unas cuantas horas volveras a buscar alguien que te quiera.

3 comentarios:

Loth dijo...

He pasado por eso, es muy duro, te sientes de todas las formas negativas posibles. Ahora trabajo en un sitio donde se aprovechan de la crisis, donde te tratan como a un perro y te recuerdan que debes de estar agradecido por semejante "oportunidad" Dan ganas de irse a vivir al campo.

Luis Carlos dijo...

Buenas amigos:
Es exacto todo vuestro escrito. Es bárbaro, es Focila, folclor de ciudad, literatura urbana como lo dijo y lo cantó Rubén Blades, "A day in a life" como lo dijeron los Fab Four. Es el dibujo de la calle con sus olores a comida que normalmente aparecen cuando no tenemos un duro en los bolsillos, y lo peor....nadie nos quiere. Y el plural es porque nos sucede a todos.
Lo del botón para apagar los pensamientos, es de la madre.

Un abrazo

Luis Carlos

PD: Podeis entrar siempre en mi casa sin tocar la puerta, y yo tocaré el timbre de la recepción.

suciopatan dijo...

Loth: gracias por pasarte por la recepcion. Tan solo decirte que sepas aprovechar la oportunidad que tienes, aunque sepa mal, aunque te obliguen a comerte ese plato que sabe a mierda, quizas, ese plato sea lo que te mante3nga vivo.

Juan Carlos: gracias a ti tambien por pasar por esta recepcion, siempre hay habitaciones disponibles. Gracias por los elegios que no me merezco.
Un saludo a ambos